La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) rebajó ayer la proyección de crecimiento para Panamá y toda América Latina este año.
La entidad calcula que Panamá crecerá un 6.7% este año, estimación inferior a la que hacía en abril (7%), que acentuaría algo más la reducción del ritmo de crecimiento desde el 8.4% de 2013.
Las proyecciones de la Cepal “coinciden con las anunciadas por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que ubican el desempeño de la economía local con una variación positiva este año que oscilará entre 6% y 7%”, apuntó el MEF.
La Cepal explica en el Estudio Económico de América Latina y el Caribe que “la desaceleración de la economía panameña obedece al menor crecimiento de la inversión, como resultado de la conclusión de importantes proyectos de infraestructura que se estuvieron ejecutando en los últimos años y del impacto que tuvo en la actividad económica durante el primer trimestre del año el paro temporal de las obras en el Canal de Panamá”.
A pesar de la desaceleración, Panamá será la economía de mayor crecimiento en el continente, superando a Bolivia (5.5%), Colombia, Ecuador, Nicaragua y República Dominicana (todas con un 5%).
Varios economistas coinciden en que un menor ritmo de crecimiento de la economía es positivo ya que reducirá la presión sobre los precios. Sin embargo, los ingresos corrientes del Estado no se verían tan beneficiados si el impulso de la actividad económica es menor.
La desaceleración será la tendencia en Panamá y también en la región. La Cepal rebajó la proyección de crecimiento para este año de 2.7% a 2.2%, producto de una desaceleración en el consumo, el estancamiento de la inversión y la debilidad de la demanda externa en una región que, además, ha experimentado un deterioro en los balances fiscales en los últimos años.
En lo que se refiere al entorno global, la Cepal identifica en el desempeño de China la principal fuente de riesgos.
“Si se materializaran los riesgos de mayores insolvencias en el sistema financiero de ese país o si los esfuerzos por mantener el crecimiento por sobre el 7% no dan sus frutos, el entorno externo podría sufrir un marcado cambio negativo para algunos países de la región”.
También considera que generan incertidumbre “los riesgos deflacionarios en la zona del euro” así como una eventual “profundización de conflictos político-militares que dañen la evolución de importantes variables de la economía mundial”.
