China y Estados Unidos se atacaron verbalmente antes del inicio del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC por sus siglas en inglés) en Port Moresby, sobre temas como el proteccionismo, los aranceles y la diplomacia de chequera en el Pacífico.
En un duelo de discursos durante un encuentro empresarial previo a la apertura del APEC, el presidente chino, Xi Jinping, y el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, se lanzaron varias acusaciones que mostraron la marcada diferencia de sus visiones.
Ante la ausencia del presidente estadounidense, Donald Trump, que eligió no asistir a esta cita, Xi es la figura más importante de una cumbre que este año se celebra en la capital de Papúa Nueva Guinea.
Xi atacó el proteccionismo y la política de “Estados Unidos primero”, asegurando que las normas comerciales mundiales no deberían aplicarse con agendas egoístas.
Estados Unidos y China están sumidos en una creciente guerra comercial, imponiéndose aranceles mutuos, lo que según los expertos podría ser catastrófico para la economía mundial.
Mike Pence
Vicepresidente de Estados Unidos.
La historia enseña que nadie sale ganando de una confrontación, sea bajo la forma de una guerra fría, una guerra caliente o comercial, afirmó Xi.
Los intentos de erigir barreras y de romper las relaciones económicas estrechas son contrarios a las leyes económicas y al sentido de la historia. Es un enfoque cortoplacista que está abocado al fracaso, afirmó el presidente chino.
Xi urgió al mundo a decir no al proteccionismo y al unilateralismo, en un ataque directo a la política norteamericana.
Subiendo a la misma tribuna varios minutos más tarde, Pence respondió, combativo, explicando que Washington no cederá sobre las cuestiones aduaneras.
Impusimos aranceles por un valor de 250 mil millones de dólares a bienes chinos y esa cifra podría llegar a ser el doble, aseguró Pence.
Esperamos una mejora, pero Estados Unidos no cambiará de dirección hasta que China cambie sus maneras, dijo.
La cumbre de la APEC se celebra con un trasfondo de lucha entre una China cada vez más presente en la región y Estados Unidos en retirada, un hecho que fue ilustrado en la primera foto de familia de los dirigentes: Xi posando en el centro y Pence ausente.
Con el fin de desmentir el escaso compromiso estadounidense, el vicepresidente anunció que Washington va a cooperar en el desarrollo de una base naval de Australia -otro Estado que teme las intenciones chinas en el Pacífico- en Papúa Nueva Guinea.
En otro gesto susceptible de irritar a Pekín, Pence se encontró brevemente con representantes de la delegación taiwanesa.
El presidente chino aprovechó su intervención ante el grupo de líderes empresariales para defender su titánico programa de inversiones euroasiáticas en infraestructuras denominado Rutas de la Seda.
