Al tiempo que los inversores en acciones en todo el mundo se tambalean tras la mayor ola de ventas en dos años, en ninguna parte se ha sentido más el impacto que en China y Hong Kong.
Los índices de referencia en el segundo y cuarto mercado bursátil más importante del mundo cayeron más rápido que ninguno de sus pares principales desde que comenzó la venta masiva a finales del mes pasado, en tanto los temores sobre una campaña de desapalancamiento en China se sumaron a las preocupaciones mundiales sobre el aumento de las tasas de interés y las elevadas valoraciones.
A medida que las pérdidas se aceleraron el viernes, ambos mercados terminaron sus periodos más largos sin una corrección del 10%.
La caída repentina, la peor que ha registrado China desde el colapso del mercado nacional de 2015, ha conmocionado a los inversores, que se habían acostumbrado al efecto calmante de la intervención estatal en los últimos dos años.
Pero después de guiar el índice Compuesto de Shanghái a su mercado alcista más estable en la historia, las autoridades chinas ahora muestran una mayor tolerancia a las pérdidas mientras buscan eliminar el riesgo moral y reducir el riesgo en el sistema financiero clandestino del país, valorado en 16 millones de millones de dólares. Las grandes preguntas son si las acciones están dando señales de los problemas a futuro para la segunda economía más grande del mundo, y si los descensos en China crearán un circuito de realimentación negativa con los mercados internacionales.
Por ahora, al menos, los analistas no prevén un colapso al estilo de 2015. Todavía están optimistas sobre las perspectivas de crecimiento de China y la estimación de consenso para 2018 se mantiene estable en el 6.5%. Los optimistas apuntan a una actividad más tranquila de los precios en el mercado de bonos corporativos y el yuan, que aún cotiza cerca de su valor más fuerte en dos años frente al dólar.
