China presentó una nueva serie de regulaciones para su creciente industria de almacenaje de combustible y petróleo, en un intento por reducir el control de las grandes petroleras vinculadas al Estado en el sector, como parte de los esfuerzos del país por reformar su vasto mercado energético.
El Gobierno busca modernizar sus políticas sobre almacenaje establecidas en 2006, a fin de consolidar las regulaciones para el sector de crudo y productos refinados bajo un solo marco.
El principal cambio propuesto es la remoción de la obligatoriedad para que las compañías de almacenaje y distribución tengan suministros constantes y seguros de productos refinados, una condición que solo cumplen grandes empresas estatales como Sinopec y China National Petroleum Corp.
La norma prevalecerá en el caso del petróleo crudo. “(El borrador) ha bajado el umbral para el ingreso a la industria mayorista y de almacenamiento”, dijo Dong Xiucheng, profesor de la Universidad de Petróleo de China. “Las nuevas disposiciones ponen la prioridad en la capacidad de almacenamiento (...) siempre y cuando tenga suficiente capacidad para los depósitos, puedes solicitar tu ingreso a la industria”, dijo. La propuesta también busca cambiar las obligaciones en capacidad respecto al documento de 2006. Si el borrador se implementa, las compañías deben tener un máximo de capacidad de tanqueros de 200 mil metros cúbicos para distribuir y almacenar petróleo crudo y al menos 20 mil metros cúbicos en el caso de los productos refinados.