Los fabricantes de automóviles informan acerca de la ubicación de los vehículos electrónicos y sobre decenas de cosas, aportando en la práctica una potencial herramienta de vigilancia al Gobierno chino de Xi Jinping, que usa cada vez más la tecnología para controlar a sus ciudadanos. En general, esto se da sin el conocimiento de los propietarios de los autos, según comprobó la Associated Press.
Más de 200 empresas automotrices que venden vehículos eléctricos en China –incluidas Tesla, Volkswagen, BMW, Daimler, Ford, General Motors, Nissan y Mitsubishi– suministran, al menos, 61 datos a plataformas de monitoreo del Gobierno, según reglas publicadas en 2016.
Los fabricantes dicen que simplemente cumplen con las leyes locales, que se aplican solo a los vehículos que funcionan con energías alternativas.
Funcionarios chinos, por su parte, afirman que usan la información para mejorar la seguridad pública, facilitar el desarrollo industrial y la planificación de la infraestructura, y prevenir fraudes con los programas de subsidios.
Hay quienes dicen que la información suministrada rebasa esos objetivos y puede ser usada para socavar la competitividad de las firmas extranjeras o para vigilar.
Bajo el liderazgo de Xi, China ha adoptado mano dura hacia la oposición, y usa la información digital y la inteligencia artificial para crear mecanismos de control que pueden neutralizar rápidamente posibles amenazas a la estabilidad del gobierno del Partido Comunista.
