China ha instado a sus compañías a aumentar las importaciones de todo tipo de productos -tales como la soja, productos del mar o automóviles de cualquier país excepto de Estados Unidos después de que las tensiones comerciales entre las dos mayores economías mundiales escalasen a una guerra arancelaria la semana pasada.
El Ministerio de Comercio de Pekín dijo en un comunicado que el gobierno está evaluando el impacto de las tensiones en las compañías de la parte continental de China y que los ingresos derivados de los aranceles de represalia se utilizarán para aliviar las dificultades causadas por el conflicto.
El 6 de julio, Estados Unidos impuso un arancel adicional del 25% a importaciones chinas por $34,000 millones, lo que provocó una respuesta inmediata por parte de Pekín, que la calificó como “la mayor guerra comercial en la historia económica”.
El presidente Donald Trump está considerando impuestos a otros bienes por $16,000 millones y la semana pasada indicó que el total final podría superar los $500,000 millones.
China importó bienes estadounidenses por un valor de $130,000 millones el año pasado, menos de un tercio del total de las importaciones estadounidenses de China.
Esto significa que en una guerra comercial plena y ojo por ojo, China podría tener que tomar represalias con otras medidas, además de los aranceles.
