El presidente de Brasil Michel Temer llegó a Pekín ayer en una visita de estado destinada a despertar el interés de los inversionistas chinos por una serie de proyectos de privatización anunciados la semana pasada.
Temer firmará acuerdos que incluyen a la eléctrica brasileña CPFL, Embraer y al banco estatal de desarrollo, BNDES, así como memorandos de entendimiento en las áreas de construcción, ferrocarriles y puertos, según un funcionario del gobierno familiarizado con los detalles del viaje que no estaba autorizado para hablar.
La comitiva presidencial se reunirá con 16 empresas chinas, incluyendo bancos, proveedores de energía y empresas de construcción, dijo una persona con conocimiento directo del asunto.
Brasil expuso la semana pasada los detalles de su programa de privatización, el más grande en más de una década, en un intento por mejorar la lamentable infraestructura del país y recaudar algunos fondos muy necesarios en medio de un crecimiento decepcionante y un déficit presupuestario cada vez mayor.
El gobierno espera atraer un mínimo de $12 mil 600 millones a diciembre de 2018 con la subasta de 57 activos, incluidos 14 aeropuertos, 15 terminales portuarias y la Casa de la Moneda Nacional. Con China siendo el principal socio comercial de Brasil, el gobierno de Temer espera asegurar una cantidad significativa de esa inversión de Pekín.
“China podría ser uno de los principales inversionistas en nuestros proyectos de concesión que anuncié la semana pasada”, dijo Temer en un video publicado en medios sociales el martes. “Podrían marcar la diferencia en las inversiones en las áreas de energía, puertos, aeropuertos, agroindustria y finanzas”.
Un anuncio que se espera es el de la adquisición del 45% de CPFL por parte de la energética estatal china State Grid, según un funcionario que participó en la preparación del acuerdo.
