La recuperación económica de China en el tercer trimestre de 2013 ha quitado algo de presión a sus líderes, pero las tendencias económicas débiles hacia el fin del período los deja todavía en necesidad de conducir más reformas estructurales.
El producto interno bruto (PIB) de China aumentó 7.8% en el trimestre julio-septiembre comparado con un año antes, acelerándose desde el incremento de 7.5% del segundo trimestre y del incremento de 7.7% en el primer trimestre.
El crecimiento en los primeros nueve meses del año fue de 7.7%, según datos del Buró Nacional de Estadísticas.
El resultado del tercer trimestre va de acuerdo a las expectativas del mercado y mantiene al país en el camino para cumplir su meta de crecimiento anual de 7.5% para el año, aunque el crecimiento podría caer de nuevo en el trimestre final.
Peng Wensheng, analista de la empresa China International Capital Corp., pronosticó que el crecimiento del PIB disminuirá a 7.5% en el cuarto trimestre por una base de comparación alta frente al año pasado.
Espera que el país se recupere de nuevo a mediados de 2014. El vocero del BNE, Sheng Laiyun, resumió la situación económica como “estable, con los principales indicadores permaneciendo dentro del rango racional” y pronosticó que la tendencia continuaría en el siguiente período.
No obstante, el optimismo fue afectado por un relajamiento en el impulso en septiembre, indicado por un crecimiento más lento en la producción industrial, la inversión en activos fijos y las ventas al menudeo.
La demanda global poco activa también influyó en el crecimiento, con las exportaciones cayendo inesperadamente 0.3% anualmente el mes pasado. Aunque los economistas han descartado una amenaza inminente para la segunda mayor economía del mundo, creen que los legisladores están todavía bajo presión para impulsar la demanda doméstica, con el impulso en la recuperación manteniéndose tibio.