Robots capaces de diagnosticar una enfermedad, jugar al bádminton, tocar instrumentos musicales o convertirse en guerreros son las estrellas de un congreso en China sobre máquinas inteligentes que pueden revolucionar la economía del país.
Con 160 empresas representadas, este 4º Congreso mundial de robots revela la extraordinaria emergencia de tecnologías que permiten a autómatas reemplazar a los humanos.
El mundo de la robótica exhibido es fascinante: un brazo articulado capaz de caligrafiar caracteres, androides del grupo local de electrodomésticos Gee tocando el tambor, un robot-pez que da vueltas en un acuario o una máquina-murciélago que emprende vuelo.
Más lejos, autómatas con pantalla de la firma cantonesa Inbot, capaces de ejercer de profesores o de vendedores, efectúan una sincronizada coreografía, mientras que otros robots miniatura disputan un partido de fútbol.
Pero más allá de aspecto lúdico, China espera ganar en la arena internacional la batalla de la robótica industrial, en el contexto de la exacerbada guerra tecnológica que la enfrenta a Estados Unidos.
China ya es el primer mercado para los robots industriales, con 141 mil unidades vendidas el año pasado (+58.1%) y un tercio de la demanda mundial, según la federación internacional de robótica.
Esa demanda puede crecer un 20% en 2020.
Con una población que envejece y la creciente carestía de la mano de obra local, el gigante asiático cuenta con la automatización de las fábricas para mantener su desarrollo industrial.