China se enfrentará a una de las pruebas más importantes de su campaña para contener el apalancamiento corporativo la próxima semana, con más de 151 mil millones de dólares a punto de abandonar un sistema financiero que ya se encuentra en una situación delicada.
Unos 129 mil millones de dólares en acuerdos de recompra inversa, emitidos antes de la semana del Año Nuevo Lunar para hacer frente a la demanda estacional, comenzarán a vencer a partir del lunes.
Súmese a esto los préstamos a bancos comerciales que vencen próximamente y las condiciones podrían ser difíciles si los prestamistas no han acumulado capital suficiente.
El desapalancamiento será un proceso prolongado y probablemente habrá unos períodos muy dolorosos para los mercados pese al acto de equilibrismo tan sofisticado del banco central chino. Hasta ahora el Banco Popular de China ha hecho un buen trabajo en gestionar la liquidez, comparado con la crisis de 2013. Desde el tercer trimestre, China ha intensificado sus esfuerzos en los mercados monetarios, ampliando el plazo de vencimiento de las operaciones de recompra inversa y elevando el costo de los préstamos a medio plazo a fin de forzar la reducción del apalancamiento, a la vez que contiene los riesgos para la naciente recuperación económica del país.