Citgo, la filial estadounidense de la estatal petrolera Petróleos de Venezuela SA (Pdvsa), está a punto de convertirse en una pieza del ajedrez político entre Estados Unidos y el gobierno que encabeza Nicolás Maduro.
El gobierno de Donald Trump está tratando de transferir los activos de la filial de refinerías al equipo de Juan Guaidó, quien como presidente de la Asamblea Nacional es reconocido por muchos gobiernos como el presidente legítimo de Venezuela, al considerar que las elecciones en que Maduro se declaró ganador fueron fraudulentas.
Tal cambio en Citgo equivaldría de facto a darle a Guaidó un enorme poder.
“Es más que simbólico”, dijo William Burke-White, profesor de derecho internacional de la Universidad de Pensilvania.
“Está surgiendo una estructura de poder alternativa, un mundo en que hay otra entidad que cuestiona todas las fuentes de autoridad que tiene Maduro”, añadió.
Las refinerías estadounidenses como Citgo son de los pocos clientes que pagan en efectivo por el crudo venezolano. Los envíos de petróleo a otros países como China y Rusia usualmente son considerados pagos de deuda. Es por eso que el dinero que trae Citgo desde hace dos años se ha convertido en un salvavidas, en medio de una disminución de la producción petrolera venezolana y la falta de inversión en Pdvsa, al tiempo que los precios del petróleo han bajado de sus niveles récord.
Citgo hasta ahora repatriaba sus ganancias a Pdvsa. Además enviaba combustible que Venezuela necesita porque su capacidad de refinamiento se ha deteriorado.

