El intento de Coca-Cola Co. de ofrecer bebidas con bajas calorías y opciones más saludables aún no ha podido contrarrestar los enormes desafíos que enfrenta en el extranjero.
Promocionar bebidas más sanas, agua y envases más pequeños, especialmente en Estados Unidos, ha permitido a la compañía seducir a los consumidores y generar mayores márgenes de ganancias.
Pero las fluctuaciones de las monedas, la lentitud de las economías internacionales y la presión sobre su negocio principal de gaseosas siguen ensombreciendo el futuro de Coca-Cola.
Las ganancias podrían caer hasta 4% el próximo año, afectadas en parte por una significativa reestructuración de sus operaciones, informó ayer Coca-Cola.
La gigante de bebidas, según un plan en marcha desde hace años, se está deshaciendo de gran parte de las instalaciones de embotellamiento de su propiedad.
Coca-Cola está encaminada a completar la escisión de todas sus embotelladoras estadounidenses en 2017.
La compañía, que vende productos en más de 200 países, también debe lidiar con serias dificultades en mercados emergentes como América Latina.
Coca-Cola enfrenta “persistentes presiones macroeconómicas en nuestros mercados emergentes y en desarrollo”, dijo el máximo ejecutivo de la compañía, Muhtar Kent, en un comunicado. Los resultados decepcionaron a los inversionistas, quienes hicieron caer las acciones hasta un 2.9%, a $40.81 en las transacciones en Nueva York, la mayor caída intradía en tres meses. La acción registró un descenso de 3.5% el año pasado, afectada por el difícil panorama de la compañía.
