México se está sumando a sus dos vecinos del norte al afrontar desafíos de las poblaciones indígenas a los proyectos energéticos planificados.
En discusión están dos bloques terrestres que fueron subastados por México para el desarrollo de petróleo y gas, dijo Rodolfo Salazar, director de evaluación y consulta de impacto social del país.
Su inclusión está siendo revisada en tanto el Gobierno y la comunidad indígena zoque en el sur de Chiapas debaten el tema, dijo Salazar en una entrevista en la ciudad de México.
No hubo conflictos con grupos nativos en 25 bloques terrestres subastados por México en 2015, incluyendo cinco en Chiapas, según Salazar. Pero el Movimiento por Comunidades Nativas en Resistencia ha apoyado las preocupaciones de las comunidades de Tecpatan y Francisco León en cuanto a permitir la perforación en su área, y el Gobierno tiene la obligación de sopesar esas inquietudes, agregó.
“Es un proceso inédito en México”, dijo Salazar. “Nos estamos asegurando de que las comunidades estén informadas, y les damos la oportunidad de emitir sus opiniones y puntos de vista”.
El estado de Chiapas es el hogar de 12 de los 62 grupos indígenas reconocidos oficialmente por el Gobierno mexicano, incluido el zoque.
Los zoques, que hablan un dialecto local, son descendientes de la civilización olmeca, generalmente considerada como la precursora de culturas posteriores como los mayas y los aztecas, según el Ministerio para el Desarrollo Sostenible de las Comunidades Indígenas.
