Dos ejecutivos de una empresa estatal de Vietnam fueron condenados a muerte por el Tribunal Popular de Hanoi luego de encontrarlos responsables por la malversación de más de $11.3 millones, que provocó el colapso de la compañía.
La malversación la cometieron los empleados del constructor naval Compañía de Transporte Oceánico (Vinashinlines), Giang Kim Dat (40 años) y Tran Van Liem (62 años), a través de desvíos de fondos hechos entre 2006 y 2008, según publicó el periódico estatal de Vietnam Tuoi Tre.
Liem, exdirector general de Vinashinlines, y Dat, su exgerente de ventas, recibieron sus condenas el 22 de febrero de 2017, después de un juicio de cuatro días.
La sentencia incluye además la cadena perpetua para el exjefe de contabilidad de Vinashinlines, Tran Van Khuong, por malversación, y 12 años de cárcel por lavado de dinero a Giang Van Hien, padre de Giang Kim Dat.
De acuerdo con las investigaciones, Liem firmó contratos para comprar tres barcos abanderados en Panamá, Grecia y Croacia, y autorizó a Dat a negociar con los vendedores.
Durante el proceso de compra y arrendamiento de barcos, Van Liem, Kim Dat y Van Khuong abusaron de su posición y poder para apropiarse de más de 11 millones 560 mil dólares, explica la publicación en su página web.
Indica que Van Liem se apropió indebidamente de 138 mil dólares, mientras que Kim Dat malversó unos 11 millones 340 mil dólares y Van Khuong, 11 mil dólares.
El tribunal exigió la recuperación de 11 millones 560 mil dólares desviados por los acusados para devolverlos a la Corporación de Transporte Marítimo de Vietnam (Vinashin), la empresa matriz de Vinashinlines.
“Todos los acusados fueron condenados por delitos graves, causando daño al Estado, por lo que deben enfrentar un castigo estricto”, indicó el veredicto, citado por Tuoi Tre.
Indica que la mayor parte del dinero fue lavado por Dat junto con la comisión ganada por la compra de los tres barcos a 22 cuentas diferentes abiertas bajo el nombre de su padre, Giang Van Hien, quien fue entregado con 12 años de prisión.
Vinashinlines es una filial de la compañía Vinashin, que estuvo al borde de la quiebra en 2010 por miles de millones de dólares en deuda. Nueve exejecutivos vinculados a la firma fueron condenados a prisión en 2012. Este caso, así como los escándalos en otras firmas de ese país, ahuyentó a los inversionistas por la corrupción oficial en Vietnam.



