Un repunte de la confianza de los consumidores en Estados Unidos al segundo nivel más alto desde finales de 2000 proporciona una base para aumentos constantes en el gasto, según cifras publicadas por la Conference Board.
El índice de confianza se elevó a 122.9 (el estimado era de 120.7) desde 120 en julio. La medida de condiciones actuales aumentó a 151.2, el más alto desde julio de 2001, de 145.4.
Los estadounidenses han tenido razones para sentirse mejor: optimismo sobre la economía, contratación estable y desempleo a un mínimo de 16 años, además de la inflación contenida, la apreciación de los precios de las casas y ganancias en el mercado de valores.
El aumento de la confianza de los consumidores también es un buen augurio para el crecimiento del gasto de los hogares, la mayor parte de la economía.
Los resultados reflejan las respuestas de la encuesta hasta el 16 de agosto, antes de la llegada del huracán Harvey a Texas.
Los datos están en sintonía con otros estudios recientes. El ánimo subió a un máximo de siete meses según datos preliminares de agosto de la Universidad de Michigan, y el índice Bloomberg Consumer Comfort registró la sexta ganancia consecutiva, para alcanzar un máximo de 16 años en la semana que terminó el 20 de agosto. “El informe sugiere que la confianza se mantiene sólida y consideramos que esto es constructivo para el gasto de los consumidores en el tercer trimestre”, escribió Michael Gapen, economista jefe de Barclays.
