Los consumidores estadounidenses están poniendo menos refrescos en sus carritos del supermercado, obligando a PepsiCo Inc. a confiar más en su negocio de snacks para impulsar el crecimiento.
Las ventas en Estados Unidos de bebidas de la compañía cayeron 3% el trimestre pasado, una declinación que la empresa atribuyó en parte al hecho de haber disminuido el mercadeo de sus marcas más grandes.
Aunque PepsiCo todavía puede superar las estimaciones de ganancias de los analistas –ayudada por recortes de costos y ventas más fuertes en su negocio de Frito-Lay–, los resultados decepcionaron a analistas e inversionistas.
“Vemos poca razón para emocionarse”, dijo Bonnie Herzog, analista de Wells Fargo & Co., en un informe.
Las ventas de bebidas en América del Norte fueron “mucho peores de lo que esperábamos”. Los resultados relatan una historia cada vez más familiar a los accionistas de PepsiCo: como muchos clientes abandonan los refrescos, tanto para evitar el azúcar como los edulcorantes artificiales, el negocio de snacks de la compañía adquiere mayor importancia.
La presidenta ejecutiva, Indra Nooyi, también ha llevado a PepsiCo hacia una alimentación más sana y ha buscado recortar costos por mil millones de dólares anuales.
