ENFOQUE

Controles evitan enfermedades

Hoy en día, millones de personas transitan de un país a otro con facilidad. Asimismo, la gran demanda de alimentos en el mundo trae consigo la apertura de las fronteras a mercados internacionales mediante acuerdos comerciales que incrementan la cantidad y velocidad de la movilización de animales, sus productos y derivados, a través de la importación y exportación.

El origen de la mayor parte de los nuevos patógenos que afectan a los humanos proviene de animales domésticos o silvestres, por lo que existe una necesidad constante de fortalecer los sistemas de vigilancia de las enfermedades animales y así reducir las pérdidas en la producción y las amenazas a la salud humana.

Más del 20% de las pérdidas en la producción pecuaria están ligadas a enfermedades. Por ejemplo, antes de su erradicación, la peste porcina clásica en Centroamérica ocasionó pérdidas anuales por mortalidad mayores a $20 millones.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) actualizó su manual de Buenas Prácticas de Emergencias en Salud Animal, introduciendo principios clave que pueden ayudar a los servicios veterinarios nacionales a estandarizar procedimientos que mejoren las capacidades de los países para responder rápida y adecuadamente a situaciones de emergencias, incluyendo enfermedades animales transfronterizas. A través de principios como preparar, prevenir, detectar, responder y recuperar se constituye un ciclo de adecuaciones para elaborar un marco nacional de preparación y respuesta en materia de salud animal.

La elaboración y aprobación de estos planes permitirá a las autoridades una toma de decisión rápida para consentir las acciones y la destinación de recursos oportunamente y así tomar medidas rápidas y adecuadas que nos beneficien a todos.

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