L a investigación policial sobre corrupción y condiciones insalubres en la industria cárnica de Brasil contiene más de 8 mil páginas de evidencia sugiriendo un fraude sistemático y no solo abusos aislados, dijeron tres fuentes con conocimiento directo del tema.
La evidencia, afirmaron, contradice las afirmaciones del Gobierno y compañías del sector de que los allanamientos policiales de la semana pasada a firmas acusadas por soborno para ocultar violaciones sanitarias habían empañado injustamente a toda la industria.
El sector cárnico de Brasil, que enfrenta la suspensión de importaciones de más de una decena de los más de 150 países a los que vende, lucha por preservar negocios que generaron 14 mil millones de dólares en exportaciones en 2016.
Hasta ahora, la policía ha hecho público solo un pequeño porcentaje de los supuestos abusos de los frigoríficos, aseguraron las fuentes, desde pequeñas firmas que abastecen el mercado doméstico a importantes exportadores que se encuentran entre las principales compañías del rubro a nivel mundial.
La mayoría de los posibles ilícitos, agregaron, permanecen bajo secreto judicial.
“La investigación se centra en una corrupción endémica”, dijo a Reuters una fuente con conocimiento directo de la investigación, hablando bajo condición de anonimato.
La persona no tiene permitido hablar del tema a nivel público.
Ninguna de las tres fuentes mencionaría a compañías o individuos implicados por la evidencia. La Policía Federal de Brasil, en tanto, declinó realizar comentarios.
Las consecuencias de este caso han sido de orden mundial. La Unión Europea le pidió a Brasil que suspenda voluntariamente todos los envíos de carne a sus países miembros para no tener que imponer una prohibición que luego sería engorrosa de levantar, pero el Gobierno del país sudamericano se negó, dijeron el jueves diplomáticos del bloque a Reuters en Brasilia.
Las exportaciones de carne de Brasil, en cualquier caso, casi se paralizaron tras una investigación policial sobre corrupción que involucra a inspectores sanitarios y acusaciones de que se vendieron productos podridos.
El Gobierno brasileño suspendió los embarques de carne de 21 plantas frigoríficas bajo investigación de la Policía Federal, al tiempo que insistió en que la calidad de la carne del país no estaba en duda.
Pero grupos agrícolas europeos pidieron el jueves a la Comisión Europea que tome acciones más fuertes contra las importaciones de carne del país sudamericano debido al escándalo.
Embajadores europeos han estado buscando más información sobre las irregularidades descubiertas en la industria cárnica brasileña y criticaron al gobierno local por no tratar el tema como un problema de salud pública, de acuerdo a una fuente con conocimiento del tema.
“Le pedimos a los brasileños suspender todas las exportaciones, pero se negaron”, dijo el diplomático, que pidió el anonimato debido a lo delicado del tema.
“Hay una decepción general con la forma en que Brasil trata esto como un tema de relaciones públicas en vez de un punto de vista de salud pública”, agregó.
