La recolección de café en la provincia de Chiriquí avanza en un 85%, solo falta por cosechar los frutos de las tierras altas de Boquete y Volcán.
De las 3 mil 500 hectáreas cultivadas durante el año agrícola 20162017, se han cosechado 86 mil quintales aproximadamente.
El inicio de la cosecha de este año se afectó en un 20% por el paso de la tormenta Otto a finales de 2016.
Los primeros cortes de café en Renacimiento y Santa Clara se perdieron porque los frutos se maduraron muy rápido. Una vez en el suelo se pudrieron por el exceso de humedad, manifestó Alexis Bonilla, miembro del Programa de Café del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).
En esta época se registra el momento cumbre de la cosecha de los mejores cafés del país, los que se cultivan arriba de los mil 400 metros de altura.
El grano de altura se caracteriza por un fuerte aroma y mejor sabor, recuerda Francisco Serracín, miembro de la Asociación de Cafés Especiales de Panamá.
Entre la zona agrícola de Volcán y Boquete se cultivan cerca de mil 200 hectáreas de café, en promedio. Del total de la cosecha local, el 30% corresponde a un grano especial, que se exporta a Europa y Asia.
El balance del sector da cuenta de que condiciones climáticas adversas impulsaron los brotes de roya en Chiriquí, informó el representante del MIDA. “La roya es un hongo oportunista que aprovecha los cambios de temperatura para reproducirse”.
La enfermedad, provocada por el hongo Hemileia vastatrix, causa la caída prematura de las hojas de la planta del cafeto.
Dada la aparición de este hongo y por la condiciones del clima adversas, este año se registra una reducción en los rendimientos por hectárea en comparación con ciclos anteriores, asegura Bonilla.
Actualmente se cosechan entre 17 y 18 quintales por hectárea, cuando la media de años anteriores se fijaba en 25 quintales en igual cantidad de tierra, informó el representante del Programa de Café del MIDA.
Según el funcionario, para fortalecer la producción se requiere reactivar el plan de renovación cafetalero, el cual consiste en siembras nuevas, de forma gradual, todos los años.
Lo ideal es que los viveros se desarrollen con tiempo, para que cada año la siembra de los nuevos plantones se sincronice con el inicio de la temporada cafetalera.
“Entre noviembre y diciembre del año anterior se debe conocer con seguridad la cantidad de plantas de café que se programa sembrar el siguiente ciclo agrícola”.
Muchas veces los desembolsos agrícolas no coinciden con la época de siembra y se trastocan los programas, dijo. La renovación de cultivos debe ser constante, porque un árbol de cafeto tarda tres años, después de ser trasplantado, en dar sus frutos.
En el país se contabilizan 24 mil hectáreas de café, pero solo 19 mil están en producción. De la provincia de Chiriquí proviene el 75% del café que se produce en Panamá.

