EDUCACIÓN PARTICULAR

Costo de textos impacta el bolsillo

Costo de textos impacta el bolsillo
La compra de los libros escolares cada vez pesa más en los gastos de los padres de familia, a tal extremo que solo un libro puede costar hasta $150, sobre todo, si es traído del exter


El costo de la educación primaria y secundaria en las escuelas particulares se ha convertido en uno de los componentes que más pesa en el presupuesto de gasto de los padres de familia.

No solo es el costo de la matrícula y la mensualidad en cada plantel. El costo en los libros se suma a los gastos en comida, transporte y otros servicios.

Por ejemplo, para un estudiante que va a estudiar en una escuela primaria particular se deben invertir entre $300 y $750 en textos. Si a este gasto se le añade $150 para útiles escolares, $120 para uniforme y $650 para matrícula, el gasto para ingresar a clases supera los mil dólares.

Para corroborar el precio de los libros y conseguir el listado que solicitan los planteles, este diario hizo el ejercicio de comprar en los comercios la lista de textos para un estudiante de cuarto grado de una escuela particular.

La compra se logró parcialmente en la librería de una tienda por departamento, donde algunos precios eran más bajos. Solo se pudieron adquirir siete textos, a un precio de $96.75, de una lista de 15 libros. Posteriormente, en otra librería se compraron dos libros, con un pago de $38.15 y finalmente, para completar el pedido, se compraron cuatro que faltaban, en una distribuidora de textos escolares, por $133.95. Quedaron dos libros pendientes porque estaban agotados en ese momento en los cuatro comercios que se visitaron y que sumarían $24.45 más. En total, la compra de estos 15 libros ascendió a $293.30 para educar a un niño de nueve años. Entre el grupo de libros hay algunos tan costosos como el de inglés con tapa dura, que costó $90.80.

Con este recorrido se demostró que no se pueden encontrar todos los libros que solicitó el colegio en la lista en un solo establecimiento y fue necesario invertir tiempo visitando otros tres locales comerciales que se dedican a la venta de libros, una tarea difícil en la ciudad capital, donde reinan los tranques vehiculares.

INFLACIÓN 

La venta de libros es un negocio que florece cada año, porque incluso en algunos planteles no se permite utilizar la edición pasada de un texto y se exige comprar la de cada año, bajo el argumento de que está actualizada.

Esto obliga a los padres de familia a gastar cada año en nuevos textos, aunque ya se cuente con el mismo libro del año anterior.

El negocio está bien coordinado con los planteles, ya que algunas librerías y distribuidoras de textos guardan en un cartapacio el listado de libros del colegio.

El gasto en la educación se ve reflejado en el costo de vida. En el índice de precios al consumidor (IPC) de diciembre pasado, el segmento de educación marcó un incremento de 2.7% anual, ubicándose entre los cuatro primeros lugares de las divisiones que mayores incidencias tuvieron en la inflación nacional.

Fuentes del mercado de librerías aseguran que los incrementos en los libros son parte de la inflación mundial.

Renée Ávila, director asociado de Distexsa —empresa dedicada a la distribución de textos escolares— estima que los aumentos en la industria internacional del libro rondan entre un 5% y 7% anual, y que ello se debe principalmente al alza de precio mundial, aunque reconoció que Panamá goza de una inflación más baja, a diferencia de países como Costa Rica o México, donde los costos de los libros son más altos.

Ávila opina que los altos precios se atribuyen en parte a que como estamos inmersos en un mundo digital, hay muchos libros que han sido integrados a plataformas digitales, algo que se convierte en costos adicionales para las compañías editoriales. Sin embargo, no escatimó en decir que hay otros costos operativos, como el alza en el precio de la tinta, el papel y los fletes.

Miriam Santos, gerente administrativa de la distribuidora Text Book, plantea igualmente que los altos precios en los libros son parte de una inflación generalizada y añadió que los precios se fijan en base al producto que les venden las casas editoras. Según algunos comerciantes y distribuidores, un libro que en 2016 tenía un precio de $18.95, este año está en $19.95.

En Panamá hay una diversidad de librerías, no obstante, existen al menos cinco distribuidoras que se disputan el mercado de libros: Santillana, Susaeta, Eduvisión, Text Book y Distexsa.

Los supermercados, farmacias y librerías que se dedican a la venta de libros pueden ganarse entre un 10% y un 15% por cada ejemplar que venden.

Un gran porcentaje de libros que se mercadean en Panamá se imprimen aquí, sin embargo, también provienen de Colombia, España, México y Estados Unidos.

Para tratar de abaratar costos, algunos padres incluso han optado por hacer compras de textos a través de internet. Es así como la diferencia de precios del mercado local con los de afuera puede ser abismal.

Un padre que cotizó los libros en inglés para su hijo, encontró que en Panamá tenían un costo de $545, mientras que esos mismos libros comprarlos por Amazon.com le salían en $248. Solo que a través de esta vía debe pagar por envío.

ALERTA

En Panamá la Ley Orgánica de Educación, mediante una modificación que se hizo en 2006, establece que los textos escolares deben tener una vigencia de cinco años.

Si hay un colegio que esté haciendo cambios de libros de un año para otro, los padres de familia deben poner la denuncia ante el Ministerio de Educación, que regula la materia, dijo Óscar García Cardoze, administrador general de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia. Indicó que el año pasado se reunió con varias casas editoriales para tratar el tema sobre la renovación constante en los libros, ante denuncias que llegaron a la entidad.

El funcionario reconoció que sí han notado la incomodidad en los incrementos de precios, sobre todo de aquellos textos que vienen en inglés y que básicamente traen de afuera los mismos colegios o distribuidores.

En estos casos, García Cardoze aconseja que los padres de familia pueden agruparse para un pedido colectivo y hacer la compra por internet en busca de mejores alternativas de costo.

Katya Echeverría, vicepresidenta de la Unión Nacional de Centros Educativos Particulares (Uncep), dijo que si bien es cierto que cada cinco años se debe revisar el contenido de los textos, es importante analizar con los docentes y directores para que los libros sean reutilizados.

En esta línea de ideas, la líder educativa reconoció que también depende de los cambios en los planes o diseños curriculares que haga el Ministerio de Educación.

Recordó que la Uncep ha hecho incluso una guía para orientar a los directores y padres de familia sobre el uso de los textos.

Hay colegios que tienen la modalidad de ferias que le facilitan a los padres adquirir los textos en las escuelas a menor precio o con alguna ventaja, añadió Evecheverría, pero con la salvedad de que no están obligados a comprarlos en el plantel.

La vicepresidenta de Uncep informó que están surgiendo otras iniciativas de herramientas en línea como e-learning, que buscan abandonar el convencional libro de texto impreso.

Echeverría pidió a las casas editoras y a las librerías que sean más conscientes al momento de establecer los precios de un texto, porque el más golpeado es el padre de familia, que en ocasiones se priva de otros asuntos para invertir en los textos escolares de sus hijos.