Ya no es tan difícil ni tan costoso conseguir productos orgánicos en Panamá. El crecimiento del apetito de los consumidores por este tipo de alimentos, y el aumento de la producción, han impulsado la comercialización.
Aceite de coco, miel, vegetales, café, huevos de patio y jabones lideran la lista de los artículos preferidos por los panameños a la hora de elegir entre lo natural y lo convencional, asegura la encargada de un local destinado a este servicio.
Los motivos para demandar los productos orgánicos varían entre los consumidores. Marisol, una panameña amante de estos alimentos, asegura que su preferencia es principalmente por salud y por el bienestar animal.
“Prefiero estos productos porque son más sostenibles, son libres de pesticidas sintéticos y cultivos intensos”, asegura.
En Estados Unidos, la fruta y verdura ecológica acapara el 10% de las ventas. Según el informe Biofach de Nuremberg (Alemania), durante el mandato de Barack Obama, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos destinó $30 millones anuales a la investigación y promoción de la agricultura ecológica,
En Panamá, a pesar de que no hay cifras oficiales respecto a las ventas generadas por los productos orgánicos, sí se conoce cómo avanza la producción.
De acuerdo con datos del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), las tierras dedicadas al cultivo de productos orgánicos crecieron en un 10% en los últimos 12 años. Cacao, café y hortalizas lideran la lista de las siembras.
A escala mundial, Australia, Argentina y Estados Unidos son líderes en cultivo orgánico.
La tendencia de consumo no solo se enfoca en los alimentos, también se extiende hacia los jabones, aceites para el cuerpo, desodorantes y lociones.
Rebecca, asidua usuaria de los productos orgánicos, asegura que utiliza jabones naturales a base de alcohol o aceites de hierba, ya que los jabones antibacteriales tanto líquidos como en gel usualmente contienen triclosán y triclocarbán, que matan no solamente bacterias malas, también las buenas.
Recientemente, Panamá lanzó un programa de certificación pública de alimentos ecológicos, convirtiéndose en una de las pocas naciones que puede asegurar el carácter orgánico de sus productos.
