El costo de la vivienda es prohibitivo para mucha gente en las grandes ciudades, pero una creciente tendencia a compartir casa ayuda a aliviar el golpe.
La vivienda compartida asume muchas formas y abarca desde casas hasta departamentos de lujo pequeños. Pero la premisa es siempre la misma: Las personas pueden ahorrar dinero y ampliar su círculo social si comparten vivienda y sacrifican espacio.
Y ahora los inquilinos tienen una nueva opción: compartir departamentos diseñados con ese fin, con el incentivo de que tienen contratos de alquiler más flexibles y no hay que pagar comisiones al alquilarlos, lo que representa un ahorro de miles de dólares. En Estados Unidos le dicen co-living a esta modalidad.
Un ejemplo es Carmel Place, un edificio en el barrio Kips Bay de Manhattan que funciona desde 2016 y es administrado por Ollie, una startup especializada en co-living.
Tiene 55 departamentos pequeños de un ambiente, de entre 24 y 28 metros cuadrados (260 y 300 pies cuadrados), el tamaño de un garaje para un auto.
Los departamentos vienen con sábanas y toallas, y muebles diseñados especialmente para unidades diminutas, como camas plegables. Los residentes comparten un espacio común, lavadero, gimnasio y una terraza en el techo.
Los departamentos más baratos cuestan 2 mil 775 dólares por mes, cifra que incluye servicio de cable y wifi, limpieza y acceso a actividades sociales.
A una cuadra, un departamento de un ambiente de 47 metros cuadrados (510 pies cuadrados), sin amoblar y con gimnasio, se alquila a 3 mil 150 dólares.
