Amazon y la startup británica de reparto de comida Deliveroo son de cierta forma compañeros más íntimos que Uber y su propio servicio rival, Uber Eats.
El gigante estadounidense del comercio electrónico encabezó una ronda de financiamiento de la londinense Deliveroo por un total de $575 millones. Es inevitable preguntarse si la inversión es un entremés o una asociación más amplia, una oportunidad para que Amazon observe con lujo de detalles las operaciones de Deliveroo antes de evaluar una adquisición. Hay muchas razones por las cuales eso tendría sentido.
La más obvia: Amazon necesita un servicio de reparto de comida. Cerró el año pasado las operaciones en Londres de Amazon Restaurants en medio de una feroz guerra de precios con Deliveroo, Uber Eats y Just Eat, pero hay mérito en mantener presencia en servicios de reparto de alimentos basados en aplicaciones. Plataformas en Latinoamérica e India ya incursionan en la entrega de productos farmacéuticos y abarrotes y ese enfoque podría extenderse a otras regiones. Aquello representa una amenaza para Amazon, en particular porque los usuarios suelen acceder a aplicaciones de entrega de comida con mayor regularidad, según especialistas.
