El número de créditos morosos en Brasil creció en mayo a un nuevo máximo histórico, informó el Banco Central ayer, en un reflejo del impacto de la recesión y de que pesquisas de corrupción han afectado significativamente la capacidad de los deudores corporativos de seguir al día en sus pagos de deuda.
Los préstamos impagos por 90 días o más, un referencial para los incumplimientos, se incrementaron al equivalente de 5.9% de los créditos en circulación el mes pasado, desde el 5.7% de abril, indicó el banco.
La tasa de morosidad alcanzó su nivel más alto desde octubre el mes pasado, tras dos meses de lecturas estables. La morosidad corporativa refleja el impacto de largas reestructuraciones de deuda, que se han extendido por más de dos años.
Sin embargo, el retraso en los pagos de entre 15 y 90 días bajó tanto para consumidores como para empresas, en una muestra de que los bancos se están preocupando de solucionar los créditos conflictivos con más anticipación.
