La crisis política en Cataluña comienza a enfriar el entusiasmo de los turistas en la región más visitada de España, con una baja neta de la cifra de negocios desde el referéndum de autodeterminación y la caída de reservas hasta fin de año.
“El sector turístico está resultando uno de los más golpeados por la inestabilidad”, advertía la semana pasada el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en pleno pulso con los dirigentes catalanes que impulsan la independencia.
El 1 de octubre, las imágenes de violentas cargas policiales durante el referéndum de autodeterminación inconstitucional dieron la vuelta al mundo, al igual que en días posteriores las de multitudinarias manifestaciones en las calles de Barcelona. En las dos semanas posteriores a la consulta, el sector turístico catalán ha visto su cifra de negocios caer un 15% con respecto al mismo periodo del año anterior, según la federación patronal Exceltur, que incluye a grandes cadenas hoteleras.
Cataluña es la región española que recibe más turistas extranjeros. Más de 18 millones de ellos visitaron la región en 2016, cerca de un cuarto de todos los visitantes recibidos por España ese año.
En Barcelona, la emblemática avenida de Las Ramblas se mostraba ayer repleta de personas. Pero los comercios de la zona han notado una baja en la actividad. "Se nota, hay menos turistas desde el 1 de octubre. El total de ventas ha bajado bastante, un 25%. Es muy preocupante”, explica Susana García, 44 años, en su puesto de confiterías en célebre paseo.