AGUADULCE, Coclé. La crisis económica que afecta a las empresas La Luna de Aguadulce, se agudizó luego de que varios proveedores interpusieron recursos judiciales a fin de lograr el cobro de las sumas adeudadas.
Cecilio Sáenz, director de Trabajo de Coclé, informó de que hay cuentas muy elevadas por pagar, lo que ha motivado las acciones a nivel de los juzgados civiles por parte de los propietarios de establecimientos que surtían de mercancía al grupo La Luna, con más de 40 años de tradición empresarial en Aguadulce. La empresa pertenece a la familia Real.
Luego de un colapso económico que las puso al borde de la quiebra, la administración y bienes de dichas empresas fueron secuestradas por los 150 trabajadores que allí laboran, con la finalidad de mantener abiertas las puertas y garantizar así el pago de sus prestaciones laborales, que ascienden a más de medio millón de dólares.
Inicialmente fue nombrado como administrador judicial Carlos De Sedas, pero este renunció debido a que mantuvo diferencias con algunos empleados.
En su lugar fue nombrado Julio Sucre, quien, a pesar de venir realizando un buen trabajo como administrador judicial, no ha podido avanzar mucho porque De Sedas aún no ha entregado un informe financiero actualizado de las empresas, comentó Sáenz.
El funcionario agregó que está a la espera de la respuesta que le dará el Departamento de Asesoría Legal del Mitradel en torno a la actuación del anterior administrador judicial, ya que además de no haber entregado el informe, aceptó un secuestro por parte de uno de los acreedores de La Luna.
Pese a que no se sabe con exactitud a cuánto ascienden las cuentas por pagar y por cobrar de las empresas La Luna, hay acreedores, como una compañía llamada Mapasa, a la cual se le debe nada menos que medio millón de dólares.
A Plomería y Ferretería, otra de las empresas acreedoras de La Luna, se le deben 45 mil balboas.
Aunque no se descarta que se llegue a un entendimiento para lograr arreglos de pago con los proveedores, la situación es crítica.
Las empresas La Luna la forman ferreterías, mueblería, farmacia y supermercado.
Como parte de la reducción de gastos fijos, la ferretería Femaluna cerró sus puertas, y los empleados que ahí laboran fueron trasladados a otro local en donde también se vende materiales de construcción.
Debido a la crisis, no se descarta la reducción de personal en los próximos días.
