La Unión Europea (UE), Estados Unidos y Japón criticaron ayer a los países con exceso de capacidad de producción, aunque no mencionaron directamente a China, en el marco de una reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
La medida fue una rara muestra de solidaridad con Estados Unidos en un encuentro de la OMC dominado por las diferencias sobre el programa comercial del presidente Donald Trump y los esfuerzos de Washington para detener el nombramiento de jueces de la entidad multilateral.
La iniciativa refleja la creciente frustración entre los principales países industriales sobre las prácticas comerciales de China, que abarcan desde subsidios para empresas estatales hasta pedidos de transferencia tecnológica para compañías extranjeras, que se suma a la preocupación de que otros países en desarrollo podrían hacer lo mismo.
“Para abordar esta preocupación crítica, acordamos mejorar la cooperación trilateral en la OMC y en otros foros, según corresponda, para eliminar estas y otras prácticas desleales de protección y distorsión del mercado por parte de terceros países”, dijo el comunicado.
La secretaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmstrom, señaló que los subsidios de China a su industria, incluyendo el aluminio y el acero, están dañando a trabajadores europeos de una forma muy, muy dramática.
“No es un secreto que creemos que China es el mayor pecador aquí, pero hay otros países que también lo son”, dijo Malmstrom al margen de un foro empresarial paralelo al evento de la OMC. En la sesión de apertura de la conferencia ministerial de la OMC que se realiza en Buenos Aires, Estados Unidos y Japón criticaron la falta de transparencia en las prácticas comerciales de algunos miembros del organismo, una crítica indirecta hacia China. Pekín apeló a los miembros a unirse y defender las reglas de la OMC.
