El acuerdo de diálogo político y cooperación, firmado entre la Unión Europea (UE) y Cuba, representa el nuevo marco diplomático y comercial a ambos lados del Atlántico, que deja atrás una posición común más estricta con la espinosa cuestión de los derechos humanos.
Cuba era el único país latinoamericano que carecía de un acuerdo de este tipo con la UE, con la que negoció durante casi dos años. Las conversaciones concluyeron el 11 de marzo pasado con la rúbrica en La Habana del texto negociado.
Los objetivos del nuevo marco son tanto estratégicos, con la elaboración de una actuación común en contextos multilaterales, como políticos, en base del “respeto mutuo”. Asimismo, sienta las bases de sus relaciones comerciales, “conforme a lo estipulado en los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio”.
