Desde el pasado día 8, hoteles, restaurantes, taxis y cualquier otro servicio en divisa se abona en el único país socialista del hemisferio occidental en pesos convertibles, conocidos técnicamente por CUC y popularmente como "chavitos".
La moneda, creada en la década de los 90, tiene igual valor que el dólar estadounidense y es únicamente reconocida en la mayor de Las Antillas.
Además de sacar al dólar de circulación, el gobierno del presidente Fidel Castro impuso un gravamen de un 10% al cambio en efectivo de esa divisa con el objetivo de desincentivar su utilización y afrontar los "costos y riesgos" en su manipulación.
"Todas las cuentas bancarias en dólares, en pesos convertibles o en otra moneda están totalmente garantizadas, no se les aplicará ningún gravamen a los fondos depositados en los bancos", asegura una resolución del Banco Central de Cuba (BCC).
También a partir de ayer, todas las instituciones cambiarias del país aceptarán yenes japoneses, pesos mexicanos y bolivares venezolanos como divisa canjeable por pesos convertibles sin penalización.
Once años después de la despenalización del dólar, la moneda estadounidense, el banco emisor cubano abrió en la mañana de este lunes en La Habana la Casa de Cambio (CADECA) más grande del país, que aceptará esas divisas para su cambio por pesos convertibles sin penalización.
"Es una medida inicial, de laboratorio", dijo Francisco Soberón, quien apuntó que, en función del resultado de este experimento, será posible ampliar la aceptación de estas monedas en el resto del país.
Puntualizó que el gobierno cubano no estudia la utilización extendida del euro en la isla, porque "el peso convertible llegó para quedarse".
No obstante, reconoció que el uso del euro puede ampliarse en algunos polos turísticos, pero indicó que "en modo alguno es válido decir que se estudia la introducción del euro".

