El Banco Central Europeo (BCE) está descubriendo cuán difícil podría ser evitar la ira en su país sede este verano boreal.
En los últimos días, los alemanes han escuchado que su Gobierno hará campaña para que su nación obtenga la próxima presidencia del BCE y que la estrategia monetaria es la causa de un euro “demasiado débil”.
Nuevos datos divulgados ayer reforzaron los argumentos de voces críticas, que consideran que el estímulo del banco central de la eurozona no concuerda con las necesidades de la mayor economía de la región.
El BCE, con sede en Fráncfort, ha sido durante mucho tiempo un chivo expiatorio en Alemania, acusado de robar a ahorradores al imponer bajas tasas de interés para apoyar a las economías menos productivas del sur de Europa, incluida Italia, de donde es oriundo el actual presidente Mario Draghi.
Ello convierte a la institución en blanco fácil de políticos que buscan ganar votos en las elecciones del 24 de septiembre.
“La contienda por la presidencia es un tema bastante bonito que los conservadores alemanes quisieran usar en las elecciones”, dijo Florian Hense, economista europeo de Berenberg Bank, de Londres. “Podría ser un tema en el que marquen su diferencia con los socialdemócratas y los retraten como demasiado eurófilos y demasiado indulgentes hacia los países del sur”.
La canciller Ángela Merkel, cuyo bloque demócrata cristiano actualmente aventaja a los socialdemócratas de Martin Schulz en los sondeos de opinión, aludió al tema el lunes. Cuando se le preguntó cómo lidiar con el superávit comercial de Alemania, que regularmente atrae la crítica internacional y ha sido un punto de tensión particular con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Merkel apuntó al BCE.
“El euro está demasiado débil —ello se debe a la política del BCE— y por lo tanto los productos alemanes están baratos en términos relativos”.
El euro ha caído casi 20% frente al dólar desde mediados de 2014, cuando el BCE redujo por primera vez su tasa de depósito por debajo de cero y emprendió compras de activos que luego se transformarían en un programa de flexibilización cuantitativa de $2.6 millones de millones. En términos de ponderación al comercio, ha bajado 5%.
Las más recientes cifras económicas alemanas parecen respaldar el argumento de Merkel.
El comercio hizo el mayor aporte al crecimiento en el primer trimestre, mientras que la creciente demanda aumentó la inversión.
