CHAMONIX, Francia (EFE). -El refuerzo del dispositivo de seguridad en el túnel del Mont-Blanc y las obras de reconstrucción tras el incendio de marzo de 1999 en el que murieron 39 personas, han costado 300 millones de euros, explicó el presidente de la compañía concesionaria francesa (ATMB), Bertrand Levy.
La reparación del kilómetro escaso de recorrido dañado por el incendio provocado por un camión cargado de margarina y harina al parecer el desencadenante fue una colilla en el motor de refrigeración del vehículo supone en torno al 4% del monto, indicaron directivos de ATMB a la prensa.
El resto del dinero se lo llevan las nuevas medidas de seguridad, que están coronadas por una idea central:
La coordinación del control desde un puesto de mando central en la salida francesa del túnel, en respuesta a las acusaciones de que los dos centros que funcionaban hasta 1999 actuaron de forma negligente en el momento del siniestro, lo que pudo tener consecuencias en el trágico balance final.
A esa nueva coordinación se suma un complejo dispositivo de seguridad añadido, cuyo elemento más significativo es la construcción de 37 refugios excavados en la roca cada 300 metros.
Los refugios, de unos 40 metros cuadrados cada uno de superficie, deben permitir a los usuarios del túnel protegerse en caso de incendio.
Protegidos con dos puertas aislantes con cierre hermético y aire para aguantar durante dos horas, están conectados con una galería de aire fresco preexistente, situada debajo del túnel por donde circulan los vehículos y acondicionada ahora como salida de evacuación de urgencia o acceso para los servicios de socorro.
Diez bomberos estarán de forma permanente de guardia en el túnel: tres en cada una de las dos bocas, un coordinador, y tres en un garaje acondicionado en mitad del recorrido, donde dispondrán de un camión con dos cabezas motoras para poder circular en uno y otro sentido sin tener que dar media vuelta.
Se estima que gracias a estos equipos, el tiempo de intervención puede situarse en siete minutos.
Para conseguirlo, se han instalado barreras que se bajarán para impedir el acceso a los vehículos a un punto en el que se haya detectado un incidente, detección a la que ayudarán las 120 cámaras y el cable termográfico colocados de punta a punta de la infraestructura.
Otros elementos complementarios son 116 bocas de aspiración de humo, con capacidad para extraer 150 metros cúbicos de aire por segundo, un dispositivo de láser para controlar el cumplimiento de la separación de 150 metros entre los vehículos o un pórtico térmico en cada extremo del túnel para alertar a cualquier vehículo que fuera a entrar con el motor recalentado.
En la cumbre franco-italiana de Périgueux (suroeste) el pasado martes, los dos países decidieron la reapertura del túnel a los coches antes del 22 de diciembre.
Pero condicionaron esa reapertura a que se hayan concluido todas las pruebas de seguridad, y a la obtención de las homologaciones por parte de los dos Estados, un proceso que debería comenzar a partir del 10 de diciembre.
Sin embargo, el director de las obras, Jean-Yves Lapierre, reconoció que no está claro que se puedan cumplir los plazos, porque los equipos de control del tráfico aun no han comenzado sus entrenamientos con los equipos con los que deberán trabajar y falta un cierto número de verificaciones de los dispositivos instalados.
Los camiones, a cuya vuelta se siguen oponiendo los habitantes del valle de la Maurienne en el lado francés, tendrán que esperar, en todo caso, todavía más.
