Volkswagen (VW) se declaró culpable de asociación ilícita y obstrucción de justicia en un plan descarado para evadir las normas de emisión estadounidenses en casi 600 mil vehículos diésel al emplear un programa informático para suprimir las emisiones de óxido de nitrógeno durante las pruebas.
La automotriz alemana aceptó pagar 4 mil 300 millones de dólares en punitorios civiles y penales, la cifra más alta cobrada por el Gobierno estadounidense a una empresa del ramo.
Se estima que el costo total del escándalo para VW llega a 21 mil millones de dólares, incluyendo el compromiso de reparar o recomprar autos.
El primer fabricante mundial de autos se declara así conforme al acuerdo anunciado a principios de enero con el departamento de Justicia (DoJ).
El escándalo estalló cuando investigadores de la Universidad de Virginia Occidental descubrieron diferencias entre las emisiones en las pruebas y en el uso real.
VW negó inicialmente haber utilizado el programa informático, pero acabó por reconocerlo en septiembre de 2015.
Después de ese reconocimiento, empleados de la empresa se dedicaron a borrar archivos y eliminar otras pruebas, como reconoció el abogado de la empresa, Manfred Doss, ante el juez federal Sean Cox.
En su resumen, el fiscal federal John Neal dijo que fue una infracción deliberada, no un desliz momentáneo de juicio.
Aunque el costo es enorme y mandaría a la quiebra a muchas empresas, VW tiene 33 mil millones de dólares en efectivo a la mano.
Previamente, llegó a un acuerdo de pagar 15 mil millones de dólares a las autoridades ambientales y propietarios de autos.
Bajo el acuerdo, VW debe cooperar con la investigación y someterse durante tres años a un supervisor independiente que garantizará el cumplimiento de las penas. Por otra parte, seis empleados de VW deberán responder a cargos penales: Heinz-Jakob Neusser, Jens Hadler, Richard Dorenkamp, Bernd Gottweis, Jürgen Peter y Oliver Schmidt. El último de ellos, interlocutor durante el periodo 2012- 2015 entre la firma automovilística y las autoridades medioambientales estadounidenses, fue detenido el pasado fin de semana en Miami.
Los acuerdos que hemos firmado con las autoridades estadounidenses reflejan nuestra decisión de hacer frente a los fraudes, que están en oposición a los valores más caros de Volkswagen, indicó el grupo en un comunicado emitido el viernes.
El escándalo de las emisiones afectó la reputación de la firma alemana y amenazó la viabilidad de una compañía que compite con Toyota como el mayor fabricante de automóviles del mundo.
