Un exdiputado de Brasil, condenado a 15 años de prisión por cargos de corrupción, negó las acusaciones de que recibió sobornos para no delatar a cómplices.
Eduardo Cunha, quien fuera presidente de la Cámara de Diputados, le dijo a la Policía Federal que él nunca recibió dinero para comprar su silencio sobre el escándalo de corrupción al interior de la empresa estatal Petrobras.
El escándalo ha involucrado a decenas de políticos y ejecutivos de alto nivel. El periódico O Globo reportó el mes pasado la existencia de una grabación en la que el presidente de Brasil, Michel Temer, supuestamente avala el pago de sobornos a Cunha.
Los fiscales dijeron que en la grabación se escucha a Temer autorizar a un ejecutivo de una compañía procesadora de carne de nombre Joesley Batista pagar a Cunha el equivalente a 150 mil dólares a la semana para evitar que realizara un acuerdo con la fiscalía.
Temer declaró que la grabación que lo incrimina fue “manipulada y adulterada con [mala] intención”.
Cunha encabezó el juicio político contra la expresidenta Dilma Rousseff por cargos de manipular el presupuesto federal. Su destitución llevó a Temer a ocupar la Presidencia de Brasil.
“Su silencio nunca estuvo a la venta”, dijo el abogado de Cunha, Rodrigo Sánchez Ríos, a la prensa.
“Nadie, ni el presidente Temer o alguno de sus representantes se acercó a él [Cunha] para comprar su silencio”, agregó.
Las llamadas a la oficina de Ríos para obtener más detalles no fueron contestadas. La grabación incrementó las peticiones para que Temer renunciara.