Indispuesto a aceptar la derrota en un compromiso fundamental de su partido, el presidente Donald Trump intentó persuadir a dos legisladores republicanos reticentes para que apoyen la iniciativa de sus correligionarios a fin de conseguir la derogación de la actual ley de salud y arremetió contra su némesis en el Senado, quien puso de nuevo al borde del fracaso los intentos para revocar y reemplazar el Obamacare.
Trump solicitó a la senadora Lisa Murkowski -un posible voto en contra- que cambie de postura en pro de los habitantes de Alaska que rechazan los altos costos de los seguros e informó que el senador de Kentucky, Rand Paul, podría revertir su oposición “¡por el bien del partido!”.
La Casa Blanca censuró de nuevo al senador de Arizona, John McCain, cuyo anuncio de que votaría en contra de la propuesta al parecer frustró los intentos por revivir los planteamientos para revocar la ley de salud impulsada por el entonces presidente Barack Obama.
Con ello asestó un golpe mortal a la propuesta y quizá a la vieja promesa del Partido Republicano de cancelar ese programa. Fue la segunda ocasión en tres meses que McCain, de 81 años, ha surgido como el gran aniquilador de uno de los compromisos más importantes de su partido con el electorado.
Por segunda ocasión en tres meses, McCain -quien a los 81 años lucha contra el cáncer de cerebro en el ocaso de una notable carrera política- surgió como el gran aniquilador del compromiso emblemático y de años de su partido sobre la Ley de Salud Asequible frente a los electores.
