El director de presupuesto de la Casa Blanca Mick Mulvaney declaró ayer ante una comisión del Congreso que los planes del presidente Donald Trump de recortar los programas sociales están diseñados para estimular el crecimiento económico y “darle prioridad a los contribuyentes”.
Ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Mulvaney dijo que examinó el presupuesto “línea por línea” preguntando: “¿Podemos justificar esto a la gente que lo está pagando?”.
La comparecencia de Mulvaney es una de cuatro que tenían lugar ayer y en las que integrantes del Gabinete intentarán defender el presupuesto, que contiene enormes recortes a la red de bienestar social y a una amplia red de programas de ayuda a los pobres y discapacitados.
Diversos legisladores demócratas denunciaron que semejantes recortes harían trizas de la red de bienestar social del país.
La representante Pramilla Jayapal, del estado de Washington, dijo a Mulvaney que las reducciones al plan de cupones de alimentos, a la asistencia para los discapacitados y a otros programas son “asombrosas, y francamente inmorales”.
“Lo primero que hace este presupuesto es quitarle la atención médica a la gente. Luego le quita su comida, su vivienda, su educación, sus oportunidades de empleo”, dijo Jayapal.
El presupuesto se ajusta a la promesa electoral de Trump de dejar inalterados los programas de Medicare y del Seguro Social, y de aumentar los gastos para los militares y los veteranos de guerras, pero las demás secciones sufren pronunciadas reducciones. Incluye una reestructuración del código de impuestos, que según muchos analistas beneficiaría holgadamente a los más acaudalados.
Mulvaney advirtió que en el futuro “será sumamente difícil” equilibrar las cuentas del Gobierno sin recortar los programas de Medicare y del Seguro Social, que este año quedaron intactos.

