La concepción del brexit de la primera ministra británica Theresa May irrita a los gobiernos de la Unión Europea (UE) y aumenta el riesgo de que las negociaciones se deterioren y la separación sea aún peor de lo que se esperaba en un primer momento.
Las primeras demandas de May –y las advertencias de que abandonará impuestos y seguridad si no obtiene lo que quiere- elevan la probabilidad de que el Reino Unido abandone el bloque en 2019 sin un acuerdo de salida, y mucho menos con el pacto comercial que busca, según cinco diplomáticos con sede en Bruselas que hablaron con la condición de conservar el anonimato.
La declinación del sentimiento se produce menos de dos meses antes de que May planee iniciar las discusiones mediante la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa y sugiere que la primera ministra británica podría tener que modificar su posición para que la ruptura no termine por afectar a ambas economías.
“Va a ser muy complicado, muy espinoso”, dijo el primer ministro finlandés, Alexander Stubb. “Cuando se negocia el artículo 50, se está hablando de unas 200 mil páginas de legislación secundaria. No va a ser fácil salir”. Los mensajes de los diplomáticos son que los gobiernos de la UE se disponen a reforzar su argumento de que el Reino Unido no puede estar mejor fuera del bloque que en su interior y que valoran sus propios intereses y la estabilidad regional más que la necesidad de mantener buenas relaciones con el Reino Unido.
Si bien los diplomáticos admitieron que es probable que las negociaciones se prolonguen y que May solo ha hecho una primera maniobra, dijeron que los funcionarios se sorprendieron ante el grado de belicosidad del que ha dado muestra el Reino Unido.

