La marea negra causada por el naufragio de un petrolero iraní entre China y Japón aumenta rápidamente, contaminando más al mar de China oriental, donde desde hace décadas los ríos chinos vierten desperdicios, indicaron ayer las autoridades chinas.
La capa de hidrocarburos se triplicó en cuatro días, según las cifras del Gobierno chino. Imágenes tomadas por satélite muestran cuatro capas en 332 km2, indicó la Administración nacional de los océanos, que el miércoles registró una marea negra de 101 km2. Tres barcos de guardacostas se encontraban en el lugar el domingo por la noche para evaluar la catástrofe ecológica, según el mismo organismo.
El Sanchi, que transportaba hidrocarburos livianos, se hundió el 14 de enero tras haberse incendiado durante una semana luego de colisionar con un barco carguero a unos 300 kilómetros al este de Shanghái. Treinta y dos marineros; 30 iraníes y 2 bangladesíes, perecieron en la catástrofe. Solo tres cuerpos fueron recuperados. El Sanchi yace ahora a 115 metros de profundidad. La cantidad de contaminantes eventualmente presentes en el barco no es conocida. El barco transportaba, cuando chocó, 111 mil toneladas de hidrocarburos ligeros, según el Ministerio de Transportes, que mencionó inicialmente la cifra de 136 mil toneladas. Además de su carga, el Sanchi, que tenía bandera panameña, podía transportar también unas mil toneladas de diésel para hacer funcionar las máquinas.
La marea negra se desplaza hacia el norte a causa de los vientos y las corrientes marinas, indicó la semana pasada la administración oceánica, amenazando potencialmente las costas surcoreanas y japonesas.
