Las principales vías de la ciudad de Panamá están llenas de irregularidades provocadas por el concreto que accidentalmente dejan caer los camiones mezcladores que transportan material a las obras en construcción.
No se trata de una situación nueva, pero ahora es más evidente por el boom del sector inmobiliario.
Según el Decreto Alcaldicio No. 2025, que trata sobre aseo en el distrito de Panamá, estos derrames de concreto constituyen una falta y, al ser considerados como desperdicios que se arrojan en vías públicas, son sancionados con multas de 10 a 500 dólares o un arresto equivalente.
La efectividad de la multa y la vigilancia de cumplimiento del decreto está en manos de los agentes de la Policía Nacional, los inspectores municipales y los corregidores, que evalúan la gravedad de la falta.
El problema, según la corregidora de Pueblo Nuevo, Yulissa Huerta, es determinar quién es el responsable de la falta para poder emitir una multa específica. Las denuncias de la población ayudan a las autoridades a precisar dónde se efectuó el derrame, pero no qué empresa lo causó.
Al no poder determinar qué mezcladora dejó el desecho, los corregidores multan a las constructoras que tengan proyectos cerca del lugar, ya que lo más probable es que la mezcladora sea proveedora de estas.
La Corregiduría de Pueblo Nuevo hace efectivas unas dos multas al mes. El plazo de pago de la multa y limpieza del área afectada es 48 horas y se exige tanto para vías como para residencias cercanas que se vean contaminadas.
Como la circulación de estos vehículos no se limita a zonas específicas y muchos cruzan grandes distancias para llegar a su destino, la adjudicación de la penalización no es muy certera: pagan los constructores por la falta cometida por los distribuidores de concreto.
Conscientes de este problema y queriendo evitar la multa, algunas constructoras llaman directamente a las corregidurías cuando ven un derrame.
El Decreto No. 2025 no es la única medida para evitar la contaminación por concreto.
La flota completa de mezcladoras de Cemento Panamá, por ejemplo, está equipada con una tapa ecológica en la gala de descarga, que evita el derrame por llenado o pendiente de la carretera, informó el ingeniero Roberto Tuñón, de operaciones de concreto de la compañía. La tapa tiene un pin de seguridad para fijar su posición.
Las otras compañías pertenecientes a la Asociación Panameña de Productores de Concreto (Apacreto), Cemex y Hormigón Express, también cuentan con la tapa ecológica.
