El gobernador del Banco de Japón (BOJ), Haruhiko Kuroda, enfrentó la mayor desavenencia desde que se embarcó en abril en su agresiva campaña de estímulos, ya que tres miembros de la junta de la entidad se mostraron disconformes con la visión optimista del banco de lograr una meta de inflación del 2%.
En un informe semestral sobre perspectivas económicas publicado ayer, el BOJ revisó al alza su pronóstico de crecimiento económico para el próximo año fiscal y proyectó que Japón realizará progresos constantes hacia el cumplimiento de una meta de inflación del 2% en dos años.
Sin embargo, dos de los nueve miembros de la junta directiva del banco –Takahide Kiuchi y Takehiro Sato– volvieron a expresar un desacuerdo hecho público en abril respecto al plazo de dos años para alcanzar el objetivo inflacionario.
Esto va en línea con las visiones de gran parte del mercado de que Japón necesitará mucho más tiempo para cumplir esta meta.
