Se le acabó la buena racha a Pemex y en gran parte fue culpa de la madre naturaleza.
El gigante petrolero mexicano, que había registrado tres trimestres consecutivos de ganancias después de cuatro años de pérdidas, vio su buena racha truncada en el tercer trimestre devastado por desastres naturales.
La empresa reportó un déficit de 5 mil 300 millones de dólares. Eso fue levemente mejor que el año anterior, cuando anunció una pérdida de 6 mil 173 millones de dólares. Los huracanes y los terremotos de los últimos meses no perdonaron a Pemex.
Luego del mantenimiento en el campo petrolífero Ku-Maloob-Zaap tras el huracán Harvey, la producción de Pemex se deslizó en septiembre a su nivel más bajo desde al menos 1980.
Dos terremotos masivos el mes pasado, que mataron a cientos de personas en el centro y el sur de México, interrumpieron las operaciones en la refinería más grande de la compañía, Salina Cruz. La unidad permanece fuera de servicio debido a réplicas constantes.
Primero tuvimos una inundación que se convirtió en un incendio, se resolvió, y luego hubo un terremoto que nos dejó una refinería cerrada, dijo el director general, José Antonio González Anaya, a los miembros del congreso de México el 18 de octubre. “Septiembre fue un mes muy difícil”, comentó.
Pero hubo puntos positivos en el trimestre. González Anaya siguió adelante con los esfuerzos para reducir los costos, alcanzó un favorable acuerdo con el sindicato de trabajadores, y firmó asociaciones con la colombiana Ecopetrol, S.A. y la alemana Deutsche Erdoel AG que ayudarán a la compañía a reducir sus gastos en el desarrollo de campos.
Petróleos Mexicanos, como se le conoce formalmente a la compañía, es una de varias empresas mexicanas importantes, incluyendo Cemex, S.A.B, y América Móvil S.A.B., cuyos resultados se vieron impactados por los desastres naturales.
