Un importante plan para evitar que los organismos federales de control se vuelvan demasiado amigables en relación con los bancos que deben fiscalizar ha sido descartado por el nuevo regulador del presidente estadounidense, Donald Trump, en Wall Street.
Durante años, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC, por su sigla en inglés) intentó eliminar a cientos de inspectores que trabajan dentro de las oficinas de JPMorgan Chase & Co., Citigroup Inc. y otros prestamistas. En solo su segunda semana de trabajo, el director de la OCC, Joseph Otting, eliminó la iniciativa.
“Tras una revisión, no es práctico continuar con los esfuerzos de la agencia para sacar a los inspectores residentes de las ubicaciones in situ”, señaló el exbanquero Otting, en un comunicado a Bloomberg News. Otras reformas, como la rotación regular de supervisores de un banco a otro para que no pasen demasiado tiempo en una empresa en particular, demuestran que la OCC ha tomado medidas para evitar la “cautividad del regulador”, dijo Otting, quien dirigió One West Bank Group cuando el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, era presidente de la entidad prestamista. Entre los factores citados que contribuyeron a que la OCC decidiera mantener el statu quo figuran el alto costo de los bienes raíces en Manhattan y la carga que enfrentarían los inspectores al ir y venir entre las oficinas gubernamentales y los bancos de Wall Street.
