La desigualdad de género es uno de los desafíos más apremiantes que aún enfrenta el mundo del trabajo.
A pesar de los considerables progresos que se han realizado para alcanzar la igualad de género en el campo laboral, las preferencias personales, las restricciones socioeconómicas, la conformidad con los papeles atribuidos a cada sexo, incluso la religión, siguen impulsando la diferencia entre hombres y mujeres, según el estudio Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias del empleo femenino 2017, llevado a cabo por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
A escala mundial, las probabilidades que tienen las mujeres de participar en el mercado laboral son sustancialmente inferiores a las de los hombres, según explica el reporte.
En el caso de Panamá, de un universo conformado por un millón 799 mil personas ocupadas, unas 731 mil o 40.6% de la población empleada son mujeres, mientras que un millón 68 mil o 59.4% son hombres, de acuerdo con la Contraloría General de la República.
Esto, a pesar de que son las mujeres quienes tienen más años de escolaridad.
El problema radica en la necesidad de implementar políticas de contratación, promoción y retención de mujeres en los sectores más prometedores como requisito previo para la igualdad profesional real, según el estudio Digital Equality. Además, advierte que para lograr que las mujeres alcancen la igualdad en el nuevo mundo digital tienen que apoderarse de la tecnología.
