A medida que China intensifica su campaña para ganar apalancamiento, el sector bancario se está dando cuenta de que ser un pez gordo paga... literalmente.
Mientras las entidades de préstamo más pequeñas lidian con las crecientes tasas del mercado monetario —algunas habrían entrado en default ante la falta de liquidez— sus colegas más grandes se encaminan a obtener ganancias caídas del cielo.
Los bancos de mayor tamaño se están beneficiando con la subida de los costos del crédito dado su condición de acreedores netos en el mercado interbancario, situación por la cual varios bancos, desde Citigroup Inc., hasta Morgan Stanley, prefieren sus acciones.
Las acciones de bancos grandes ya retornaron el doble que las de sus hermanos más chicos en lo que va del año. “Los inversores pueden adoptar posiciones largas en los grandes bancos y vender en descubierto los chicos”, dijo Hao Hong, jefe de estrategia en Hong Kong de Bocom International Holdings Co., una correduría propiedad de un banco de tamaño mediano, el Bank of Communications Co., con sede en Shanghái.
“Tal vez las entidades crediticias de gran tamaño estén contentas en secreto por lo que está pasando, mientras que las más pequeñas siempre esperan que el banco central las rescate en épocas de falta de caja”.
Las autoridades chinas vienen endureciendo los controles en los mercados monetarios desde agosto para reprimir el apalancamiento récord que se acumuló desde la crisis financiera global sin las ramificaciones negativas para el crecimiento que conlleva subir los costos del crédito de referencia.
La semana pasada, la tasa básica del mercado monetario se disparó a su nivel más elevado desde 2015, lo que llevó al Banco Popular de China a inyectar cientos de miles de millones de yuanes al sistema financiero en tanto los bancos pequeños no habrían logrado realizar pagos de deuda en el mercado interbancario.
