El Banco Central Europeo (BCE) rebajó el pronóstico de crecimiento de la zona euro para este y los próximos dos años y reforzó su apoyo a la economía.
En su tradicional comunicado de política monetaria, la entidad pospuso hasta al menos fines de 2019 un aumento de las tasas que debía intervenir, según las comunicaciones anteriores de la entidad, este verano.
La principal la deja en cero, mientras que los bancos tendrán un interés negativo de 0.40% si depositan liquidez en el BCE.
Cuando estás en medio de la oscuridad das pequeños pasos, no corres pero te mueves, señaló Mario Draghi, presidente de la institución, ante la prensa, justificando estas decisiones unánimes tomadas antes de lo previsto.
Los mercados ya habían anticipado una inmovilidad en la política monetaria y se esperaban recién en 2020 a un cambio en la política.
Pero con estos anuncios el BCE da una señal fuerte y deja en evidencia su voluntad de estimular la coyuntura el tiempo que sea necesario.
Para apuntalar su decisión el BCE también anunció una nueva serie de préstamos gigantescos a los bancos, entre septiembre y marzo de 2021, con vencimiento a cada vez de dos años.
El BCE motiva esta decisión por el interés de preservar las condiciones de crédito favorables y una buena transmisión de la política monetaria a la economía, es decir, la redistribución de esa liquidez bajo la forma de créditos a empresas y hogares.
En 2016 y 2017, los bancos, en primer lugar los más frágiles, como los de Italia, se precipitaron para beneficiar de préstamos a tasa cero.
Esta decisión me parece sabia y necesaria para atenuar la amenaza de una desaceleración económica, señaló Marcel Fratzscher, presidente del instituto económico DIW, con sede en Berlín.
Los anuncios no son una enorme sorpresa, pero el momento elegido sí lo es, resumió por su lado Carsten Brzeski, economista del banco ING, según quien el BCE busca evitar un endurecimiento brutal de su discurso.
Al igual que la Reserva Federal estadounidense (FED) en su reunión de enero, el instituto de Fráncfort quiere brindarle a la economía más espacio para respirar, destacó Florian Hense, analista de Berenberg.
El grupo de 19 países que utilizan la moneda única no está amenazado en su conjunto por una recesión, según ya dijo Draghi.
Pero esta región, muy dependiente del comercio, sufre desde hace meses por la desaceleración de los intercambios internacionales y la debilidad del sector manufacturero, principalmente el de Alemania.
La situación se reflejó en las nuevas previsiones de crecimiento e inflación para la zona euro, que presentó Draghi en conferencia de prensa.
