La propuesta legislativa que plantea ampliar los descuentos a los jubilados o adultos mayores plantearía una distorsión en los precios que ofrecen los comercios en términos generales.
La iniciativa, que aún no pasa el primer debate, establece que los adultos mayores de 75 años o más podrían recibir descuentos de hasta 75% en fondas y restaurantes, actividades de recreación y entretenimiento, hoteles, hospitales, clínicas y farmacias.
El posible peligro de aprobar un descuento de esta índole es que los comercios terminen traspasando el costo que deberán asumir a otros consumidores.
“A esta propuesta no le veo la posibilidad de ser aprobada como está planteada. Afectaría al empresariado, ya que nadie tiene esos márgenes que permitan hacer ese tipo de descuento y aún así el Gobierno tendría que buscar la forma de cómo compensarlo”, asegura Severo Sousa, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).
La iniciativa legislativa, presentada por candidatos del Partido Revolucionario Democrático y Cambio Democrático, se encuentra actualmente en la Comisión de Trabajo y Salud de la Asamblea Nacional, en espera del primer debate.
El anteproyecto establece además que los jubilados y pensionados tendrían 50% de descuento en actividades de recreación y entretenimiento, cines, espectáculos públicos y eventos deportivos, así como rebajas de hasta 50% del valor de las medicinas que se adquieran bajo prescripción médica.
Propone que los honorarios por consulta y servicios de medicina general y con especialistas tendrían 40% de descuento.
A los jubilados, pensionados y personas de la tercera edad extranjeros o residentes (55 años o más si es mujer, o 60 años o más si es varón) ya se les otorga un 50% de descuento cuando van al cine, el teatro o a un hotel entre semana. Hasta un 30% de descuento en transportes públicos terrestres y marítimos y 25% si es aéreo. También se les otorga un 25% por consumo individual en cualquier restaurante y 15% en locales de comida rápida, servicios de hospitales y clínicas.
Si se logra avanzar con el anteproyecto de ley 113, un adulto mayor de 75 años que compre una comida de $12 en un restaurante, terminará pagando $3 al aplicar el descuento.
El comercio dejará de percibir $9 por ese cliente, lo que supone que de una manera u otra tratará de compensar con el resto de los consumidores, incrementando los precios del menú.
El modelo se replicaría en hospitales o cualquier otro servicio.
“Lo único que le quedaría a los empresarios sería traspasar estos ajustes al producto final y, por consiguiente, el resto de los consumidores es el que se vería afectado”, sostiene el presidente del Conep.
