El presidente Donald Trump reveló un plan para modernizar la infraestructura de Estados Unidos (EU) que marca un retorno a las prioridades domésticas tras años de gastos bélicos.
“Después de gastar estúpidamente $7 mil millones en Oriente Medio, es hora de empezar a invertir en nuestro país”, tuiteó Trump ayer.
“Esta será una gran semana para la infraestructura”, dijo en la red social.
La iniciativa incluye $200 mil millones de fondos públicos para diversas obras. Además se apunta a estimular contribuciones por $1.3 mil millones de dólares por parte de estados y empresas para modernizar carreteras, puentes y aeropuertos que Trump considera que están en deplorable estado.
Funcionarios de la Casa Blanca dicen que el programa implica un retorno a las prioridades nacionales y que $50 mil millones serán volcados a modernizar la infraestructura de áreas rurales; muchas de las cuales fueron cruciales para darle la victoria a Trump en las elecciones de 2016.
Asimismo, el plan busca eliminar barreras burocráticas a la construcción como inspecciones de seguridad ambiental y la necesidad de obtener permisos de varios organismos del estado, dijo la Casa Blanca.
Se incluyen en el programa unos $100 mil millones para incentivar inversiones de estados, localidades y empresas privadas.
También, el Gobierno de Estados Unidos debe empezar el tortuoso proceso de ajustar el presupuesto federal de 2019, cuando recientes recortes de impuestos y compromisos de gastos generan el riesgo de un mayor endeudamiento.
Ahora será el Congreso el que debatirá el programa de infraestructura y el presupuesto. Se espera que Trump reciba esta semana a legisladores demócratas y republicanos para discutir esos temas.
El plan seguramente desatará críticas de quienes cuestionan que el Gobierno gaste dinero al mismo tiempo que reduce impuestos y se vislumbran déficits.
El director de Presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, dijo en cambio que el plan demuestra una adecuada administración de gastos.
“Como a cualquier familia estadounidense, el presupuesto ofrece opciones: gastos que debemos hacer, recortes en lo que podamos y reducción de lo que pedimos prestado”, dijo Mulvaney.
Sin embargo, Mickey Levy, economista jefe de Berenberg Capital Markets, dijo que el programa coloca a Estados Unidos en un sendero insostenible.
Indicó que legislación presupuestal agrega gastos al gobierno federal cuando crecen los ingresos fiscales, pero los déficits ya son altos y la deuda “es incómodamente alta y creciente”, dijo en una nota. “En este contexto, es fiscalmente irresponsable” aumentar los gastos, afirmó.
