Cada vez que Mario Draghi elude un escollo en su camino hacia una inflación más alta, aparece uno nuevo. Cuando la economía de los 19 países envía señales alentadoras indicando que problemas que van del brexit hasta el terrorismo no malograrán la moderada recuperación, una nueva caída de los precios del petróleo ensombrece el esperado aumento de la inflación.
Sin un crecimiento lo bastante fuerte como para generar presiones sobre los precios, es posible que el presidente del Banco Central Europeo se vea obligado a revisar una vez más su perspectiva.
Luego de más de dos años de estímulo sin precedente, La inflación se mantiene muy por debajo de la meta de 2% del BCE y se considera que no la alcanzará antes de 2018.
Los funcionarios comenzarán a elaborar nuevos pronósticos a mediados de agosto, y si bien las autoridades no tienen prisa en ajustar o ampliar su plan de flexibilización cuantitativa por valor de 1.9 millón de millones de dólares en septiembre, los economistas estiman que Draghi deberá flexibilizar la política antes de fin de año.
Ahora que la economía de la eurozona parece haber hecho caso omiso de la votación del brexit, el centro de atención volverá a ser la inflación en el contexto de la noticia negativa de los precios del petróleo, dijo Johannes Gareis, economista de Natixis en Fráncfort. Sí, el BCE pudo disipar los temores de deflación, pero la incertidumbre significa que la inflación se mantendrá baja durante más tiempo –y Draghi deberá tenerlo en cuenta.
La votación del Reino Unido a favor de salir de la Unión Europea, la solidez de los bancos de la región y una serie de ataques terroristas desde Alemania hasta Francia dominaron el debate público en las últimas semanas.
Draghi y sus colegas han trabajado para llevar a las empresas, los consumidores y los inversores la tranquilidad de que reaccionarán a esos impactos según sea necesario, a la vez que se gana tiempo para evaluar mejor los efectos.
