Cuando el Banco Central Europeo declaró solvente a Banca Monte dei Paschi di Siena SpA en diciembre pasado, primer paso hacia un rescate financiado por el Estado, algunos miembros del Consejo de Supervisión de 19 países no estuvieron del todo de acuerdo.
Ante lo que veían como un acuerdo político para rescatar a la entidad crediticia más antigua del mundo, los disidentes adhirieron a la opinión general a pesar de sus preocupaciones respecto de la solidez del banco, según personas familiarizadas con la decisión, que se negaron a que se revelara su identidad porque las deliberaciones eran privadas.
El BCE ha mantenido un perfil bajo en los tres meses transcurridos desde entonces, cediendo el centro de atención a la Comisión Europea de Bruselas, que se pronunciará sobre el eventual plan del Gobierno italiano.
Pero nada ha despejado las dudas de algunos miembros del Consejo de Supervisión sobre el uso del dinero de los contribuyentes para sostener a Monte Paschi por tercera vez, dijeron las personas.
La ley supone que, si una empresa necesita apoyo financiero público extraordinario, eso indica que tiene problemas y que debería liquidársela.
En ese proceso, los inversionistas, incluidos los tenedores de bonos sénior, pueden verse obligados a sufrir pérdidas.
Se permite una excepción, conocida como recapitalización preventiva, para los bancos solventes si se cumple con una larga lista de condiciones.
Daniéle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, reiteró que Monte Paschi y otros bancos italianos que esperan un rescate no son insolventes, de lo contrario no estaríamos hablando de recapitalización preventiva.
No todo el mundo está convencido de que el banco, cuyos problemas se remontan a muchos años atrás, califique para ese tratamiento especial. “No está claro si Monte Paschi cumple con los criterios de exención de la BRRD, y su uso tiene la apariencia de promover las preocupaciones políticas nacionales por sobre una lectura más estricta de las normas europeas recién establecidas”, dijo Simon Ainsworth, vicepresidente sénior de Moody’s Investors Service.


