Tras contener la respiración durante septiembre y octubre, meses vinculados a fluctuaciones y caídas en el precio de las acciones, la llegada de noviembre es esperada por el mercado por su histórica estabilidad, también relacionada con la pasividad del feriado de Acción de Gracias.
Además, al estar próximo el fin de año, los rendimientos mensuales suelen ser positivos.
Sin embargo, este noviembre es diferente. Una ola de ventas provocó fluctuaciones que llevaron al VIX, índice que mide la volatilidad, a estar por encima de 20 durante el 44% de las jornadas, siguiendo la tendencia de octubre (52%). Este oleaje presionó a la baja el precio de las acciones,ubicando los índices en terrenos negativos: el Nasdaq perdió 5.0% durante el mes, el Dow Jones Industrial Average 3.3% y el S&,P 500 2.9%.
La volatilidad de este mes ha hecho que los inversionistas busquen refugio en los instrumentos del Tesoro Norteamericano, reduciendo en 15 puntos básicos el rendimiento del bono a 10 años.
¿Qué ha generado esta ola de ventas?
a) Caídas en el precio de las acciones tecnológicas: la disminución de los pedidos de nuevos Iphone y los rumores de una disminución en el precio de estos sustentan la percepción de que las ventas no marchan a los niveles deseados, provocando que el precio de Apple cayera 21% en el mes, caída que arrastró a otras empresas conocidas como Faang a pérdidas de 13.2% para Facebook, 6.0% Amazon, 14.2% de Nexflix y 4.9% Alphabet (Google).
b) Guerra comercial entre Estados Unidos y China: la disputa comercial ha disminuido la demanda en algunos productos norteamericanos, rebajando la previsión de crecimiento en sus utilidades y con ello el precio de sus acciones. La retaliación de esta disputa en el marco del reciente foro de APEC es evidencia de esta crisis, que amenaza con generar nuevas olas de ventas.
c) Expectativa de bajo crecimiento económico mundial: aunque no se vislumbra una recesión en el futuro cercano, la previsión de crecimiento económico mundial para 2019 se ajustó a la baja, de 3.9% que se tenía en abril a 3.7% en octubre. La reciente caída en el precio del petróleo se interpreta como una señal de desaceleración de la demanda, lo cual sustenta una disminución del ritmo de crecimiento.
¿Son estas olas de ventas el presagio de que llegó el oso en noviembre?
Hasta el momento pocos analistas apuestan a que estamos en un mercado a la baja, más bien estas ventas obedecen a un ajuste del prolongado ciclo de crecimiento, el cual no es sostenible a los actuales niveles de la razón precio/utilidad, que están por encima de 20 veces.
Por otro lado, los futuros incrementos en las tasas de interés pueden reducir aún más el precio de las acciones, siendo la apuesta de los inversionistas mantenerse en efectivo para aprovechar futuras oportunidades.
En lo que resta del mes, difícilmente la tendencia se revierta drásticamente, por lo que se presagia que noviembre no será tan dulce.