El Gobierno de Estados Unidos (EU) se encamina esta semana a un choque inevitable con la industria automotriz, cuando empiece a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), en su búsqueda por reducir el creciente déficit comercial con México y endurecer las normas de origen para automóviles y partes de vehículos.
Más que cualquier otra industria, el sector automotor ha sido foco de la fuerte molestia del presidente estadounidense, Donald Trump, por el Tlcan, un pacto comercial vigente hace 23 años al que culpa de provocar el traslado a México de fábricas de automóviles y miles de empleos para reducir costos por salarios.
Estados Unidos registró un déficit comercial de 74 mil millones de dólares con México en automóviles y piezas de vehículos el año pasado, el componente dominante de un déficit total de Estados Unidos de 64 mil millones de dólares, según datos de la Oficina del Censo. “La administración Trump ha enmarcado sus objetivos de negociación del Tlcan en torno a reducir el déficit comercial con México”, dijo Caroline Freund, una experta en comercio del Peterson Institute for International Economics.
Entre las herramientas que el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, podría buscar para impulsar el empleo del sector automotor en Estados Unidos está reforzar las normas de origen.